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Ajo

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Características

El ajo ha sido una planta muy extendida desde la antigüedad, ya que el pueblo egipcio lo explotó hábilmente durante el tercer milenio antes de Cristo. y, más tarde, también por los griegos, los romanos, los chinos y los indios.

Es una planta herbácea, rústica perenne, que forma parte de la familia Liliacee: hoy en día se cultiva prácticamente en todo el mundo debido a su importante uso culinario, mientras que en Italia son Campania, Emilia-Romagna, Veneto y Sicilia la región principal en el que se cultiva.

Esta planta herbácea puede alcanzar un metro de altura: una vez adulta tiene un buen número (entre 40 y 60) raíces en superficie, mientras que las hojas son basales y, a diferencia de las de la cebolla, no realizan el función de los órganos de reserva.

Las flores se caracterizan por un color blanco, rosa o morado y tienen seis tépalos, mientras que los clavos o "bulbillos" son los verdaderos órganos reproductores, formando en grupos de 5-20 el bulbo real que, una vez recolectado, no germinará. inmediatamente, pero tendrá que soportar un período específico de inactividad.


Cultivo

Es una planta que se puede cultivar, en cualquier caso crece muy bien en suelos extremadamente fértiles y con excelente drenaje.

El ajo es una de esas plantas que no prefiere los suelos húmedos, dado que existe una mayor probabilidad de ser afectado por enfermedades fúngicas en su interior.

Los períodos más recomendados para el cultivo son dos. El primer período va desde el mes de noviembre hasta los primeros días de diciembre, mientras que el segundo período es entre los meses de febrero y marzo.

Se trata de plantas que se deben sembrar en hileras (la distancia debe ser de al menos 50 centímetros), mientras que es necesario dejar un espacio de 15 centímetros entre cada planta.

La fertilización se realiza fundamentalmente durante el período primaveral, utilizando fertilizantes trivalentes de liberación lenta (altos porcentajes de potasio).

La reproducción de la planta de ajo se puede realizar mediante la explotación de los dientes, que deben introducirse en el suelo a una profundidad de al menos 6-8 centímetros, girando la punta hacia arriba: el período recomendado, en este caso, corresponde a la temporada de invierno.

En la mayoría de los casos, el ajo no requiere un riego especial, dado que la cantidad normal de lluvia representa una cantidad suficiente para el riego: por lo tanto, se recomienda regar solo en los casos en que haya una sequía prolongada.

La recolección debe iniciarse cuando las hojas estén completamente secas: generalmente corresponde a los meses de verano, es decir, julio-agosto, principalmente en función de la latitud.

Posteriormente es necesario preservar el estado de latencia de los clavos recién cosechados: para poder utilizarlos con fines culinarios es importante almacenarlos a una temperatura de 0 grados en ambientes perfectamente ventilados y secos.


Principios activos

El ajo puede contar con la presencia de una gran cantidad de componentes azufrados, el más importante de los cuales es sin duda el disulfuro de alilo.

Además, del destilado en una corriente de vapor se pudo aislar una sustancia particular, llamada alicina (es un tiosulfonato) que provoca el típico olor a ajo.

La alicina se crea cuando los dientes se trituran o incluso se cortan: en estos casos, se forma debido a la reacción entre la aliina y la enzima aliinasa.

El ajo puede presumir de una importante presencia de proteínas, así como una buena cantidad de potasio, enzimas, vitaminas A, B1, B2, PP, C, sales minerales y diversos oligoelementos.


Ajo: Propiedades y productos

El ajo tiene una acción antiséptica, balsámica, dilatante y expectorante en lo que respecta al sistema respiratorio, logrando además realizar una función preventiva frente a la bronquitis.

El ajo también es un buen antiséptico, antibiótico y también se recomienda en algunos tratamientos para personas que tienen problemas de hipertensión, resfriados y para todos aquellos que padecen las dolencias típicas de los fumadores crónicos.

Además, es capaz de realizar una función beneficiosa frente a las infecciones, sobre todo gracias a la alicina; Entre las distintas propiedades del ajo, también encontramos que es espasmolítico, antiséptico y antidiarreico en el intestino, mientras que a nivel esquelético se utiliza para combatir la artritis y el reumatismo.

El ajo es un estimulante completamente natural del sistema inmunológico, pero está contraindicado en todos aquellos casos de trastornos como dermatosis, pitiriasis, hiperacidez gástrica, psoriasis, enfermedades ulcerativas y gastrointestinales crónicas.

En el mercado podemos encontrar una gran cantidad de productos a base de ajo, entre cápsulas, aceites, infusiones e incluso cosméticos, aunque también se puede utilizar con remedios tradicionales "caseros", ya que un diente de ajo realmente se puede explotar en diferentes formas, demostrando una eficacia fuera de lo común.



Video: CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE CONSUMIR AJO CRUDO? Propiedades del ajo